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lunes, 15 de mayo de 2023

Lo que tenemos en nuestra mente

Nuestra mente

Encéfalo

contiene:

  • Emociones: alteración del ánimo intensa y pasajera, agradable o no, a la que le acompaña una reacción somática. Nos inclinan a sentir y actuar de una determinada manera.
  • Sensaciones corporales: impresión que se recibe de los órganos receptores situados en los sentidos, cuando son estimulados: formas, olores, sabores, sonidos, frío, calor... 
  • Pensamientos: ideas, reflexiones,  juicios, racionamientos, recuerdos, fantasías, imágenes, interpretaciones...


Los tres son interdependientes y se encuentran muy estrechamente relacionados entre sí. 

Un pensamiento sobre algo puede producirte desasosiego o alegría, sin que tengas el hecho delante y una reacción de tu cuerpo de dolor en alguna parte, hará que se desencadenen varios pensamientos sobre lo que te puede ocurrir. 

Generalmente nos enfocamos solo en los pensamientos, saltando de uno a otro constantemente, y nos olvidamos de las emociones, a no ser que llamen poderosamente nuestra atención o de las sensaciones, ya que estamos poco conectados a nuestro cuerpo. 

Mindfulness nos lleva a darle espacio a las emociones y a las sensaciones y hacer que los pensamientos que no paran de acudir a nuestra cabeza, no nos lleven al pasado o al futuro. 


jueves, 12 de enero de 2023

Las emociones básicas


Gracias a la película "Del revés" conocemos las emociones básicas y el papel fundamental que tiene cada una. Y todas son buenas (la tristeza también) cuando cumplen una función a adaptativa, al igual que todas son malas (la alegría también) , cuando se llevan al extremo. 




martes, 10 de agosto de 2021

Valida tus emociones y las de los demás

Ya vimos que mindfulness NO es dejar sentir y que no se trataba de intentar suprimir o reprimir las emociones para que no salgan. Se observan, se aceptan sabiendo que son estados pasajeros y se dejan ir, que fluyan. Igual que un sentimiento ha llegado a nosotros, se irá. Pues por eso mismo, hay que aprender a validar nuestras emociones y las de los otros.

¿Pero qué significa eso? Pues asumir que las emociones que sientes en un determinado momento son válidas y que están ahí y se manifiestan de alguna manera y por ello, hay que tenerlas en cuenta. Han de ser aceptadas por ti mismo y por los demás.

El problema de la validación es que en vez de sentir, empezamos a cuestionar lo que sentimos y en parte es porque:

  • Hemos crecido en un entorno en el que no se han validado nuestras emociones. Nos han dicho de pequeños cuando nos caíamos o estábamos llorando por algo: "venga calma", "no llores tanto", "no es para tanto", "no pasa nada"...
  • Los demás no saben cómo reaccionar y nos dicen, sin saber que no es lo correcto y para animarnos: "venga ánimo", "no te ponga así", "venga, no llores", "tienes que ser fuerte"...
  • Al final nosotros mismos nos juzgamos y no respetamos nuestras propias emociones.
Una validación tiene que dejarnos sentir una emoción sin necesidad de ocultarla, ni que los comentarios de los demás nos hagan sentir culpables por experimentarla. 

Validar las emociones

¿Qué nos toca hacer ahora si hemos aprendido mal las cosas? Pues hacer un esfuerzo y reaprender algo nuevo y ponerlo encima de lo ya aprendido. Eso significa que por un lado, tenemos que dejarnos sentir y y por otro, dejar que los otros sientan. Validar a los demás las emociones también es importante. La validación supone entender y comprender al que está sintiendo.

Validar callando


Muchas veces se valida con el silencio. Si no sabemos qué decir en un entierro, por ejemplo, no vale el "te acompaño en el sentimiento" porque carece de sentido. Vale más un abrazo emotivo y no abrir la boca.

A veces nos cuesta mucho callarnos y soltamos muchas tonterías. Una vez con una amiga estuvimos recopilando las chorradas que se dicen en un tanatorio, y el problema es que no nos han educado para esa situación y muchas personas la evitan o sueltan las tonterías de siempre.

De los tanatorios se sacan muy buenas anécdotas, pero no ha escuchado cosa más imbécil que decirle a un ciego, después de estar un rato cenando a oscuras, que tú ya estás preparado para ser ciego porque se te da muy bien. No se valora el silencio lo suficiente y tendríamos que hacerlo porque decimos una cantidad de gilipolleces.



lunes, 29 de marzo de 2021

lunes, 14 de diciembre de 2020

RAIN

RAIN es una práctica informal similar a la de STOP o DROP y con ella vas a entrenar otra forma de reaccionar. Tu cuerpo está preparado para la supervivencia y reaccionará de la manera que siempre lo ha hecho. Ante un estímulo amenazante elige entre las opciones de luchar, huir o hacerse el muerto. Esto tenía sentido antes porque se estaba en un entorno natural hostil donde había depredadores y las condiciones de vida eran mucho más duras que las actuales. Ahora no hay el mismo tipo de amenazas, pero seguimos reaccionando igual. Las que nos rodean son de tipo emocional y más subjetivas que reales. Puedes huir ante las emociones o pensamientos que no te gustan, luchar contra enemigos externos cuando tú eres el o la única responsable o no hacer nada, ignorar eso que sientes porque te molesta. Eso no solucionará el problema, pero como es la respuesta que tenemos programada para dar, te aliviará al emitirla y seguirás.

Pero no es lo más adecuado. Lo mejor es comenzar a cambiar la respuesta siguiendo esta técnica, donde todo es cuestión de dejarse dejarse mojar por la lluvia:


RAIN


  • Reconoce que tienes fluyendo en ti algún pensamiento, alguna emoción, alguna sensación, un recuerdo o algún deseo en el mismo momento en que surja.  
  • Acepta que eso es lo que estás pensando o sintiendo. No te opongas a ello por muy raro, incómodo o doloroso que te parezca. Por ejemplo: ese cuidador o cuidadora que a veces piensa que sería mejor que la persona a la que cuida se muriese. Es alguien muy cercano y no quiere pensar eso, pero de vez en cuando la situación le lleva a ello.
  • Investiga cómo reacciona tu cuerpo a ello, cómo se refleja en él.  
  • No te identifiques. Tú no eres eso, no eres tu pensamiento, ni tus emociones, obsérvalas desde fuera, toma distancia.


Como práctica informal, no necesitas parar un tiempo para practicarla. La puedes aplicar en cualquier momento del día en el que te surjan pensamientos o sentimientos y simplemente dedica un tiempo a tomar consciencia de ellos y de las reacciones emocionales que pueden provocar. Si se te cruza una sensación, un recuerdo o algún deseo que te desborda o estás llegando a ese punto en el que se hacen tan recurrentes que te vas a enredar en ellos, para y déjate mojar por la lluvia.